Raymond goes to Bollywood

Thursday, August 18, 2005

La historia interminable

La soledad es el único dolor que se siente desde las uñas de los pies hasta el último pelo de la cabeza. Una vez escuché esto en alguna película y me pareció que era lo más acertado que había oído nunca sobre ella. Te empieza a corroer desde el estómago y se expande como un cáncer fatal por todo el cuerpo. Los brazos se vuelven pesados, los pasos cansinos y el corazón parece que se va a parar de un momento a otro. Lo peor es el cerebro, el músculo menos preparado. Empieza a emitir recuerdos y mantiene planos fijos sobre todas aquellas personas que quisiste y que ahora son muertos en vida. Supongo que hay muchas clases de soledades, tantas como humanos somos, pero todas tienen que tener algo en común pues nadie puede desconocer cuáles son sus síntomas. Las personas que están enfermas de soledad son consideradas de alto riesgo pues contagian problemas, desalientos y enturbian la búsqueda de la felicidad fácil de los mortales.

Recuerdo otra escena de una película, esta vez sí reconocida, en la que un caballo se hunde sin remedio en el pantano de la tristeza. Era aquel equino del héroe de “La historia interminable”. Su amo tiraba de las bridas y le gritaba que saliera adelante, pero él no era capaz de dar un paso mientras el barro le engullía sin remedio. Había una lágrima que indicaba la derrota y así se extinguió para siempre. Atreius, intentaba salvar un reino de la Nada que avanzaba sin obstáculo hasta sembrar de desolación la tierra que ocupaba. El joven protagonista tuvo que pedir ayuda al mundo real, decirle a aquel niño que estaba leyendo en el desván que gritara una palabra para salvar a la princesa. No sin un a lucha interna salvaje, el lector superó todos aquellos consejos racionales de su padre y arriesgó su mente en peligro. Así la Nada se replegó impotente.

Hoy descuelgo el teléfono y siento el aliento frío de la desesperación. Intuyo que no hay nadie de carne y hueso que me tienda esa mano que me salve del pantano de la tristeza. Parece que todo ha llegado a su fin. La ilusión se rompe como un cristal en el suelo que luego piso descalzo. Llamo a Bastian, que así se llamaba el salvador de la princesa de la Torre de Marfil. Aparece detrás de la pantalla del ordenador, ese objeto que cada vez me engulle más y más (empiezo a pensar en otra película de terror, Poltergeist). Palabras de amigos que no puedo abrazar. Personas que no creen en la victoria de la Nada y que conocen los pantanos. Llevan manchas de fango en las suelas de los zapatos. Han sentido el mismo dolor y son valientes. Ojalá los tuviera más cerca. Debo conservar la imaginación y pensar que aparecerá ese dragón blanco que me lleve de uno a otro lugar donde se hagan realidad. ¿Recordáis a los personajes que habitaban el reino? Todos sonreían y saludaban al paso de ese gigante volador. Fantasía está en peligro. Escuchad como brama la tristeza. El viento puede cambiar.

1 Comments:

At 9:37 AM, Blogger nosue said...

Hola, la verdad es q no sé si estarás ya por aquí, veo q hace algún tiempo q no publicas, pero bueno, me salió así, estaba buscando cositas sobre india xq me voy ahora por primera vez, y sin querelo, vine a parar aquí, me gustó lo que leí, y quería q lo supieras, nada más, espero q todo te vaya bien,
un saludo

 

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